sábado 19 de abril de 2008
sábado 12 de abril de 2008
LO QUE SUCEDE CUANDO MIRAS FUTBOL EN CASA
jueves 10 de abril de 2008
Mi biografía

- Mi historia
Mi historia no difiere mucho de la de aquellos que nacieron como yo con alguna desventaja física, lo que puede ser diferente son las experiencias que esto me trajo y que posiblemente sea lo que justifica el poder comentarlas, espero puedan servirle al que las lea.
Me llamo Alberto Koper, nací el día 24 de Abril de 1967 en la ciudad de Rafaela, Provincia de Santa Fé, Republica Argentina. Tengo una discapacidad crónica, producida por Mielomeningocele ( malformación congénita del sistema nervioso ).
Provengo de una familia clásica, Adolfo mi padre y Juana madre dedicados al comercio de tejidos de punto, una hermana seis años menor que yo, el afecto constante de mi abuela y una tía muy querida.
Realice mis estudios de la siguiente manera: hasta los siete años en mi casa debido a mi falta de movilidad, cuando comencé a caminar concurrí al colegio de la comunidad Judía Dr. Herzl, en la ciudad de Buenos Aires, mi secundario en el Colegio Nacional Bartolomé Mitre de la misma ciudad. Finalmente en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), de donde egrese como Analista de Sistemas.
Fui siempre un buen alumno tratando de mostrar y demostrarme mis condiciones al respecto. Simultáneamente estudie Inglés el cual leo, hablo y escribo correctamente, también estudie por espacio de cuatro años guitarra Española de lo cual todavía recuerdo bastante.
Los médicos de Rafaela aconsejaron a mis padres que me hicieran atender en el Hospital de Niños, Ricardo Gutiérrez en la ciudad de Buenos Aires, distante a 600 Km. Esto motivo continuos viajes en tren con los consiguientes inconvenientes de traslado y estadías, los cinco primeros años de mi vida transcurrieron desde y hacia los centros de atención medica, fueron años difíciles para mi madre, quien se ocupa de mí con la ayuda de mi abuela y una tía, a medida que crecía era más conciente de las dificultades que significaban estos traslados, finalmente mis padres deciden vivir en Buenos Aires y donde las posibilidades para mi recuperación era mayores.
Allí comienzo en ALPI (Ahora Luchamos por la Integración) mi rehabilitación y a los siete años podía movilizarme por mis propios medios, gracias a los profesionales que me atendieron y mi fuerte convencimiento que todo se puede con esfuerzo, voluntad , tesón.
Había llegado entonces el momento de comenzar a concurrir al colegio de forma regular y pude realizarlo con la ayuda de ortesis y muletas, comencé entonces a compartir con mis compañeros de la Escuela esa etapa de mi vida.
Fue este el primer enfrentamiento con la vida, con la vida real. Hasta ese momento la vida, es decir mi vida era como mi madre y abuela se empeñaban en hacérmela sentir, pero me encontré con mucha gente, muchos más que los que vivían en mi casa que me demostraban que la vida era diferente a lo que ellos me contaban. Siempre agradeceré a mi madre, abuela y tía tanto afecto y tanto cuidado. Que difícil es para ellos no caer en una sobreprotección que con la mejor buena voluntad nos acercan a un fuerte dolor ante la realidad y no nos deja crecer.
La infancia es para mí un recuerdo triste, si bien no conocí otra vida, me tuve que enfrentar al mundo sin ninguna preparación, mis familiares al no aceptar lo que me toco en la vida, modificaban la realidad y sobre esa irrealidad me educaban, agradeceré siempre el afecto que me dieron y su mejor voluntad hacia mí, pero, los padres deben ser realistas para poder ayudar a sus hijos, se requiere de asesoramiento médico para conocer con profundidad la complejidad de la discapacidad de su hijo, psicológico para poder ayudar, pero por sobre todas las cosas dedicación, mucho afecto y los dos pies en la tierra para educar a su hijo. pues los niños se deben enfrentar con otros niños, que por la edad que tienen, dan rienda suelta a esa natural crueldad para expresar sus sentimientos.
El mundo en esta etapa de mi vida, estaba fuera de mis posibilidades de participación, solo accedía a él como espectador, las barreras culturales y arquitectónicas fueron en esos día permanentes cachetadas que terminaron por forjar mi personalidad, la que con rostro alegre y sin rencor, oculta un dolor no resuelto ni confesado.
Progresivamente fui aumentando mi movilidad, las ortesis fueron remplazadas por plantillas, calzado ortopédico más liviano y con ello mi independencia.
En el año 1983 partí con mi madre a los Estados Unidos y en el Children´s Hospital de Boston, me realizaron una operación de vejiga, clásica y frecuente de los pacientes de Mielomeningocele. Regrese muy aliviado con esta intervención, pero tal vez lo que más me impacto es el haber conocido una sociedad donde se contempla a la totalidad de sus habitantes, calles, comercios, oficinas, transporte, hoteles, paseos, todo accesible, sin duda una visión diferente al momento de planificar y desarrollar. ¡Fantástico!.
En lo que llevo vivído he compartido momentos de felicidad con dos novias maravillosas que tuve en distintas épocas, las que contribuyeron mucho en mi desarrollo personal.
Mi visión de futuro en lo personal lo veo con optimismo, soy un profesional competente, tengo una buena relación familiar, aunque de la primera época sólo está mi madre y mi tía Alicia, pues mi abuela Sara y padre fallecieron, mi hermana Vanina, se casó y vive en el exterior. Con referencia a mi desarrollo profesional, soy por decirlo de alguna manera un Argentino más, en busca de trabajo, pero no bajo los brazos.
Tal vez será en otras latitudes, donde esa oportunidad para la cual me preparé durante tantos años, me esté esperando.
Quisiera terminar mi Experiencia de Vida, enumerando acciones donde debe participar la familia, que a mi criterio, contribuyen a superar dificultades como las que me tocaron vivir. - Orientación familiar y profesional.
- Desarrollar habilidades que generen independencia.
- No proponerse metas ambiciosa e inalcanzables, es preferible intentar hacer cosas posibles, poco a poco.
- No sobreproteger, ni dejar hacerlo.
- Dar y recibir mucho afecto.
- Desarrollar permanentemente el ingenio.
- Aprender y los padres enseñar, a ser autosuficiente.
- Utilizar eficientemente los tiempos y etapas de la vida, esta variable es definitoria tanto en los tratamientos como en el desarrollo humano.
- Ésta es mi experiencia de vida y la he volcado aquí con el deseo que pueda ser de utilidad para personas que estén transitando el camino que yo recorrí al igual que lo recorrió mi familia o al menos, los que de ella me acompañaron.
Mi correo electrónico es: betoko@yahoo.com
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